Llegó del Racing en 1999 y se hizo un sitio en el equipo de Irureta. Los centros, las asociaciones con Valerón y cuatro títulos marcaron una etapa que acabaría llevándolo de vuelta a Riazor como entrenador.

El 19 de mayo del 2000, el Deportivo abrió el partido que debía darle la Liga con un cabezazo de Donato. El córner lo había lanzado Víctor Sánchez del Amo. El remate quedó en las imágenes del título; el balón puesto desde la esquina también formaba parte de su trabajo. Había llegado a A Coruña once meses antes y ya participaba en la jugada que acercaba al club a su primer campeonato.
Su etapa blanquiazul se extendió hasta 2006. Por la derecha aportó profundidad, centros y combinaciones con los hombres que recibían por dentro. En un equipo con Fran, Djalminha y, después, Valerón, su función permitía dar salida al juego por el otro costado.
Un fichaje con experiencia a los 23 años
Cuando posó junto a Lendoiro con la camiseta del Dépor, en junio del 1999, ya había ganado una Liga y una Champions con el Real Madrid. Arsenio Iglesias le había dado la alternativa en el primer equipo en 1996; con Capello encontró continuidad por la banda derecha. Su paso posterior por el Racing precedió al fichaje por el conjunto coruñés.

Irureta le incorporó el mismo verano que a Roy Makaay. Los dos refuerzos encajaron pronto: Víctor disputó 37 partidos de Liga en la temporada del título. En el lado derecho compartía espacio con Manuel Pablo; por el izquierdo, Fran seguía siendo una referencia de un vestuario en el que permanecían Mauro Silva y Songo’o.
La banda y las decisiones de Irureta
Una entrevista de El País en enero del 2002 lo describía como un futbolista polivalente, habitual por la derecha pero capaz de actuar en la izquierda. Esa versatilidad tenía valor en una plantilla sometida a las rotaciones y al calendario europeo. Sobre Riazor, él destacaba el respaldo de la grada: «También es muy difícil ganar en Riazor, porque la afición lo llena».
Su sitio tampoco estuvo asegurado en todas las fases de aquellas siete temporadas. En marzo del 2003, AS recogía la preferencia de Irureta por Scaloni para dar mayor apoyo defensivo al centro del campo. Con Fran en el otro costado, el técnico buscaba equilibrar el equipo. La elección dependía de lo que necesitara el conjunto, además del rendimiento individual.

El Milan sufrió sus asociaciones con Valerón
La vuelta de los cuartos de final de la Champions del 2004 permite medir su influencia más allá del remate. El Dépor ganó 4-0 al Milan y completó la remontada del 4-1 de San Siro. La crónica de la UEFA destacó expresamente a Víctor por los problemas que había causado al equipo de Ancelotti durante la primera mitad.
No figuraba entre los goleadores. Sí había intervenido en una pared con Valerón que obligó a Dida a salvar una ocasión clara, además de amenazar él mismo la portería. Pandiani, Valerón, Luque y Fran firmaron los tantos; las combinaciones del interior derecho ayudaron a sostener el ataque que desbordó al vigente campeón de Europa.
También tuvo una tarde en la que concentró todos los focos: el 3 de enero del 2004 marcó tres veces en el 0-5 de Balaídos. Luque abrió el marcador y Diego Tristán lo cerró. Aquel derbi quedó como una de sus actuaciones más recordadas, dentro de una trayectoria que llevaba años consolidada en Riazor.
Cuatro títulos y una vuelta al banquillo
Su palmarés con el Deportivo reunió la Liga del 2000, la Copa del Rey del 2002 y dos Supercopas. El Centenariazo y las semifinales europeas pertenecieron al mismo ciclo, compartido con compañeros como Naybet y Sergio González.
Se marchó en 2006 y regresó en abril del 2015 como entrenador, con la permanencia en juego. Después de trabajar como ayudante de Míchel, asumía su primer equipo como técnico principal. En una entrevista posterior con la UEFA explicó el regreso desde el vínculo que habían creado sus siete años como jugador.
Había cambiado de lado en la línea de banda. Durante su primera etapa, esa raya había sido el lugar desde el que lanzaba centros, buscaba a Valerón y participaba en el ataque del Dépor. Cuando volvió, le correspondía organizarlo desde fuera.