Djalminha: la lambretta de Riazor y el cabezazo que le costó el Mundial 2002

Ilustración editorial.

Diez goles en la Liga de 1999-2000 ayudaron a coronar al Deportivo; dos años después, un altercado con Javier Irureta precedió a la exclusión de Djalminha de la convocatoria de Brasil para el Mundial.

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El 6 de febrero de 2000, el Deportivo venció 5-2 al Real Madrid en Riazor. Djalminha marcó de falta el segundo gol de la tarde y, en aquel mismo partido, dejó una acción que acabaría teniendo nombre propio: la lambretta. Levantó el balón por detrás de su cuerpo y lo devolvió al juego con un recurso que resumía su manera de entender el fútbol: técnica, inventiva y gusto por el riesgo.

La jugada quedó ligada a una temporada decisiva para el club. El equipo de Javier Irureta se proclamó campeón de Liga con 69 puntos, y el brasileño fue una de sus principales referencias ofensivas. Sumó diez tantos en el campeonato, con una función que iba más allá del remate: recibía entre líneas, aceleraba la circulación y buscaba el último pase o el desequilibrio individual.

Un talento que encontró su sitio

Su llegada a A Coruña en 1997 no produjo una adaptación inmediata. Djalminha necesitó tiempo para encajar en el fútbol español y en un Deportivo que aún buscaba estabilidad. Con los años fue encontrando una relación más productiva entre su impulso creativo y las necesidades colectivas. En la campaña del título, el equipo sostuvo el liderato desde la jornada 12 hasta el final.

El 5-2 ante el Madrid fue una de las imágenes de aquella Liga. Djalminha abrió la cuenta de los goles deportivistas con un lanzamiento de falta junto al área; la lambretta, recordada desde entonces, convirtió una acción técnica en una firma personal. La temporada no fue una exhibición individual aislada: el Deportivo ganó el campeonato con una plantilla amplia y terminó la competición con 21 victorias.

El cabezazo que cambió el final

En mayo de 2002, durante un partidillo de entrenamiento, una discusión por un penalti acabó con Djalminha dando un cabezazo a Irureta. El incidente llegó pocos días antes de que Luiz Felipe Scolari anunciara los 23 convocados de Brasil para Corea y Japón. El seleccionador terminó dejándolo fuera y llamó a Kaká; la acción del jugador del Deportivo pesó en una oportunidad mundialista que parecía al alcance.

El episodio no borra su aportación al ciclo más exitoso del club, aunque sí alteró el modo en que se cerró su etapa. En cinco temporadas en A Coruña participó en la conquista de la Liga, la Copa del Rey y dos Supercopas de España. Su trayectoria en el Dépor quedó definida por esa convivencia entre una inventiva excepcional y decisiones que tuvieron consecuencias deportivas.

Djalminha pasó después por el Austria de Viena, cedido por el Deportivo, y terminó su carrera profesional en el Club América en 2004. En Riazor permanece la imagen de la lambretta, pero también una historia más compleja: la de un futbolista capaz de marcar una época y de poner en riesgo, con un solo gesto, el escenario que esperaba alcanzar.

Reto · Súper Dépor

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