La tarde del 25 de mayo de 1996, el Atlético venció 2-0 al Albacete y aseguró la Liga. El tanto que fijó el marcador completó la Copa ganada mes y medio antes: era el primer doblete de la historia del club.

De Cádiz a un Atlético que necesitaba cambiar
Kiko llegó al Atlético en 1993, después de abrirse paso en el Cádiz y de ganar el oro olímpico en Barcelona 1992. Su primera etapa en el Calderón coincidió con dos temporadas complicadas para el equipo. Años después, el propio delantero recordó que el club venía de pelear por evitar el descenso y que la llegada de Radomir Antic cambió el clima y la forma de jugar.
El giro se hizo visible en 1995-96. El Atlético combinó una defensa firme con una salida rápida y una delantera complementaria. Luboslav Penev fijaba a los centrales y Kiko se movía unos metros atrás para recibir; desde la segunda línea, José Luis Caminero y Diego Simeone llegaban al área. Milinko Pantić añadió una vía decisiva en las acciones a balón parado.
En Liga, Kiko disputó 34 partidos, marcó 11 goles y repartió seis asistencias. Sumó otros dos tantos en la Copa del Rey: 13 goles en 40 encuentros entre ambas competiciones. No fue el máximo goleador del equipo —ese lugar correspondió a Penev, con 16 en Liga—, pero sí uno de los titulares habituales de un conjunto que acabó la competición con 87 puntos.
El 2-0 que completó el doblete

La Copa había quedado resuelta el 10 de abril en La Romareda. El Atlético venció 1-0 al Barcelona con un cabezazo de Pantić en la prórroga. El 25 de mayo faltaba cerrar la Liga en casa, ante el Albacete, en la jornada 42.
Simeone adelantó al equipo en el minuto 13. Kiko hizo el 2-0 en el 31 y dejó encarrilada una victoria que confirmó el título. El Atlético terminó con 26 triunfos, nueve empates y siete derrotas; por primera vez en su historia había ganado Liga y Copa en una misma temporada. El gol de Kiko no explica por sí solo aquella campaña, pero sí quedó unido a su escena final: el segundo tanto de la tarde en que el Calderón celebró el doblete.
El remate de Pantić en Zaragoza y el gol de Kiko ante el Albacete cerraron las dos fechas decisivas de aquel curso. Puedes leer también la historia de Milinko Pantić en el Atlético, protagonista de la final copera.
Ocho temporadas en rojiblanco
El doblete fue el punto más alto, no el final de su recorrido en Madrid. Kiko permaneció en el Atlético hasta 2001, atravesó el descenso de 2000 y cerró su etapa con 223 partidos y 48 goles, según el registro de la Fundación Andalucía Olímpica. Los problemas en los tobillos aceleraron su salida del fútbol profesional.
Por eso su recuerdo en el Atlético no se limita al 2-0 de aquella última jornada. Durante ocho temporadas pasó de ser una apuesta joven llegada desde Cádiz a una de las referencias ofensivas de un equipo que cambió de rumbo con Antic. En mayo de 1996, su gol puso el último número en el marcador; el contexto convirtió ese 2-0 en la firma de una temporada irrepetible.