El 25 de mayo de 1996, el Sevilla afrontaba la última jornada con la permanencia en juego. El delantero regresó desde la concentración de Croacia y marcó los tres tantos del 3-1 ante el Salamanca. El triunfo apartó al equipo de la promoción de descenso y cerró una etapa de cinco temporadas en Nervión.

Šuker había llegado desde el Dinamo de Zagreb en noviembre de 1991. En sus cinco campañas sevillistas fue encontrando un lugar entre los delanteros más productivos de la Liga: atacaba el área con pocos toques y tenía en la zurda su recurso más reconocible.
Las estadísticas dependen de la competición que se cuente. En Primera disputó 153 partidos y marcó 76 goles; el archivo oficial del Sevilla suma 89 tantos en 171 encuentros oficiales. La diferencia corresponde al cómputo de todas las competiciones, no a dos versiones de su registro liguero. El club recoge el total de su etapa en Nervión, mientras que EL PAÍS detalla sus números en Liga.
Los 24 goles de su mejor temporada
Su campaña más productiva en Primera con el Sevilla fue la 1993-94: marcó 24 goles. No era un atacante limitado al remate final. Se movía para recibir entre central y lateral, atacaba el espacio y podía resolver con un golpeo cruzado o una definición por encima del portero. Esa variedad explica que mantuviera el ritmo goleador durante cinco temporadas.

La temporada anterior había compartido vestuario con Diego Maradona y Diego Simeone. La conexión con el argentino dejó una de las escenas más celebradas de aquel Sevilla: un pase largo de Maradona y una definición de Šuker frente al Real Madrid. El vídeo permite volver a esa sociedad en el campo.
Vídeo: canal RAC.
El viaje de vuelta y el hat-trick ante el Salamanca
En mayo de 1996, el Sevilla llegó a la última jornada con la promoción de descenso todavía en el horizonte. Šuker se encontraba concentrado con Croacia para preparar la Eurocopa de Inglaterra. Regresó en un avión privado y se incorporó al equipo para el encuentro decisivo en el Ramón Sánchez-Pizjuán.
El partido terminó 3-1. Marcó los tres goles sevillistas y resolvió el encuentro en una ráfaga entre el final de la primera parte y el inicio de la segunda. La crónica publicada por EL PAÍS el 26 de mayo de 1996 consignó que sus tantos dieron tranquilidad al equipo. El Sevilla evitó la promoción y acabó la temporada en Primera.
Fue su último gran servicio antes de fichar por el Real Madrid ese verano. En Nervión dejó cinco temporadas, 76 goles ligueros y una despedida que no necesitó adornos: un vuelo de urgencia, un partido límite y tres remates que cumplieron su cometido.
Una despedida que fijó su lugar en Nervión
El hat-trick ante el Salamanca no resume por sí solo la carrera sevillista del croata, pero sí explica el vínculo que dejó con la grada. Había sido un goleador constante desde su llegada; aquel día, además, apareció cuando el equipo necesitaba un resultado. Su trayectoria internacional alcanzaría después otro punto alto con Croacia, tercera en el Mundial de 1998 y liderada por el máximo goleador del torneo. En Sevilla, sin embargo, su imagen final quedó asociada a la tarde en que regresó para cerrar el trabajo.