Llegó a Vigo en 1998 y encontró junto al brasileño el puesto que marcaría su carrera. En dos temporadas participó en las victorias ante el Liverpool, el Benfica y la Juventus que dieron dimensión europea al equipo de Víctor Fernández.

El primer gol del Celta ante la Juventus, el 9 de marzo de 2000, lo marcó Claude Makélélé. Apenas había comenzado el partido en Balaídos cuando Mostovoi desbordó por la izquierda y sirvió un balón que el francés llevó a la red. La derrota por 1-0 de la ida quedaba igualada antes de cumplirse el primer minuto. Al final de la noche, el marcador señalaría un 4-0.
Makélélé no era el goleador de aquel equipo, pero apareció en una de sus jugadas más recordadas. Entre 1998 y 2000, su carrera y la del Celta avanzaron juntas: el club eliminó a varios rivales de peso en la Copa de la UEFA y el centrocampista se asentó en una posición que después ocuparía en el Real Madrid y el Chelsea. Antes de esas etapas estuvo Vigo, con Víctor Fernández en el banquillo y Mazinho a su lado.
Mazinho y el aprendizaje en el centro del campo
Makélélé llegó al Celta en el verano de 1998 procedente del Olympique de Marsella. Tenía 25 años. En Vigo coincidió con Mostovoi, Karpin y Mazinho, nombres centrales de un equipo que volvía a competir en Europa. El desafío del francés también pasaba por encontrar su lugar en esa plantilla.
Lo explicó años después, en una entrevista con ESPN Chile. Venía de jugar en la banda y no quería trasladarse al medio; en el Celta, sin embargo, la derecha estaba ocupada por Karpin. Víctor Fernández lo situó en el centro del campo y Mazinho le ayudó a comprender el puesto.

«Allí aprendí de verdad a jugar en el mediocentro», recordó. Las conversaciones con el brasileño continuaban después de los entrenamientos y se centraban en los movimientos que exigía esa función. Makélélé describió aquel aprendizaje como una parte esencial de su estancia en Vigo: compartir la medular significaba entender por dónde circulaba el balón y cómo intervenir en el juego.
Su presencia fue constante. Disputó 36 partidos de Liga en la temporada 1998-99 y 34 en la siguiente. Sumó así 70 encuentros ligueros con el Celta en dos cursos, además de sus apariciones en la Copa del Rey y la Copa de la UEFA.
El Celta de Makélélé también ganó en Anfield
En noviembre de 1998, el Liverpool se adelantó en Balaídos con un gol de Michael Owen. El Celta respondió en la segunda parte: Mostovoi, Karpin y Gudelj dieron la vuelta al marcador hasta el 3-1. Makélélé y Mazinho compartieron el centro del campo en aquella victoria.
El equipo de Víctor Fernández completó la eliminatoria el 8 de diciembre. Ganó 0-1 en Anfield con un gol de Haim Revivo y volvió a contar con el francés y el brasileño en el once.
Un gol al Benfica y otro para abrir el 4-0 a la Juventus
La siguiente temporada dejó dos marcadores que siguen asociados a aquel Celta. El 25 de noviembre de 1999, el Benfica perdió 7-0 en Balaídos. Makélélé fue titular y anotó el segundo tanto, después del que había marcado Karpin. En una noche repartida entre varios goleadores, el mediocentro también encontró sitio en el área rival.
En marzo llegó la Juventus. Makélélé abrió la remontada; un gol de Birindelli en propia puerta y dos de Benni McCarthy completaron el 4-0. Los italianos terminaron con dos expulsados. El Celta pasó a cuartos de final, donde su recorrido concluyó ante el Lens.
Para McCarthy, aquella victoria continuaba siendo su recuerdo favorito del paso por Vigo cuando la repasó en una entrevista de 2016. El delantero había firmado dos goles, pero al describir la plantilla también destacó a Makélélé entre los compañeros con los que había compartido esa etapa.
El salto al Madrid y un vínculo que sobrevivió a la salida
Makélélé dejó el Celta en el verano de 2000 para fichar por el Real Madrid. La salida fue conflictiva: presionó para que se cerrara el traspaso y dejó de entrenarse mientras se resolvía su futuro. El final de su estancia contrastó con el recuerdo que después expresaría del club.
En Madrid fue titular en la final de la Liga de Campeones de 2002. Su carrera continuó en el Chelsea y el Paris Saint-Germain, pero sus regresos a Vigo mantuvieron visible la relación con el Celta. En agosto de 2023 volvió a vestir la camiseta celeste en el partido de leyendas del centenario.
En una publicación de Instagram de 2026, calificó el fichaje como «una de las mejores decisiones de mi carrera» y destacó que en Vigo se había asentado en la posición que definiría su trayectoria. Aquel aprendizaje junto a Mazinho tuvo también una expresión muy concreta: dos temporadas de continuidad y un nombre en el marcador de las goleadas al Benfica y a la Juventus.