En tres temporadas en Heliópolis, el camerunés fue máximo goleador de un Betis descendido y después anotó 13 tantos en el equipo que regresó a Primera.

Cuando Achille Emaná llegó procedente del Toulouse en 2008, el Betis buscaba consolidarse en la zona media de Primera. El centrocampista camerunés aportó una combinación poco común de potencia para conducir y recursos técnicos para jugar cerca del área. Su estreno verdiblanco coincidió con una temporada que terminó de la peor manera para el club: el descenso en la última jornada.
La caída no le restó protagonismo. Emaná marcó 11 goles en la Liga 2008-09 y acabó como máximo anotador bético en el campeonato. Su primer tanto llegó el 19 de octubre, ante el Mallorca, en una jugada que culminó tras un pase de Sergio García. Aquel rendimiento no bastó para evitar el descenso, pero sí lo convirtió en una de las principales bazas del equipo para intentar volver.
Dos años en Segunda y un ascenso
El regreso no fue inmediato. El Betis pasó dos temporadas en Segunda y no logró subir en la primera, pese a que Emaná volvió a superar la decena de goles. En 2010-11, ya con Pepe Mel en el banquillo, el equipo encontró continuidad y terminó la campaña con el ascenso. El camerunés aportó 13 tantos y fue uno de los futbolistas más determinantes en el tramo decisivo.

Su último gol con el Betis llegó el 16 de abril de 2011 frente al Cartagena, después de una acción individual. Fue un cierre elocuente para un jugador cuyo impacto no dependía solo de ocupar el área: podía arrancar desde más atrás, proteger la pelota con el cuerpo y romper líneas con una conducción potente.
El balance de su etapa resume el recorrido del club: 100 partidos oficiales y 36 goles entre Primera, Segunda y Copa del Rey. Once llegaron en su temporada de estreno en la máxima categoría; los otros 25 se repartieron entre las dos campañas de la categoría de plata. Tras el ascenso, Emaná salió rumbo al Al-Hilal saudí en el verano de 2011.
El Betis recuperó la categoría sin que aquella historia terminara en una continuidad entre ambos. Dejó atrás un curso de descenso, dos intentos de regreso y una campaña final en la que el gol del camerunés acompañó la reconstrucción deportiva. En Heliópolis, su recuerdo quedó asociado tanto a la fuerza con la que atacaba el espacio como a los tantos que ayudaron a cerrar el camino de vuelta.